Archivo mensual: febrero 2008

Reponsabilidad!!!

Hoy quiero ser responsable; otro cuento de Jorge Bucay, para esclarecer lo que pasa por mi mente:

Un señor le pidió una tarde a su vecino una olla prestada. El
dueño de la olla no era demasiado solidario, pero se sintió
obligado a prestarla.
A los cuatro días, la olla no había sido devuelta, así que,
con la excusa de necesitarla fue a pedirle a su vecino que se la
devolviera.
—Casualmente, iba para su casa a devolverla… ¡el parto
fue tan difícil!
—¿Qué parto?
—El de la olla.
—¿Qué?!
—Ah, ¿usted no sabía? La olla estaba embarazada.
—¿Embarazada?
—Sí, y esa misma noche tuvo familia, así que debió hacer
reposo pero ya está recuperada.
—¿Reposo?
—Sí. Un segundo por favor –y entrando en su casa trajo
la olla, un jarrito y una sartén.
—Esto no es mío, sólo la olla.
—No, es suyo, esta es la cría de la olla. Si la olla es suya,
la cría también es suya.
“Este está realmente loco”, pensó, “pero mejor que le siga
la corriente”.
—Bueno, gracias.
—De nada, adiós.
—Adiós, adiós.
Y el hombre marchó a su casa con el jarrito, la sartén y la olla.
Esa tarde, el vecino otra vez le tocó el timbre.
—Vecino, ¿no me prestaría el destornillador y la pinza?
…Ahora se sentía más obligado que antes.
—Sí, claro.
Fue hasta adentro y volvió con la pinza y el
destornillador.
Pasó casi una semana y cuando ya planeaba ir a
recuperar sus cosas, el vecino le tocó la puerta.
—Ay, vecino ¿usted sabía?
—¿Sabía qué cosa?
—Que su destornillador y la pinza son pareja.
—¡No! –dijo el otro con ojos desorbitados— no sabía.
—Mire, fue un descuido mío, por un ratito los dejé solos,
y ya la embarazó.
—¿A la pinza?
—¡A la pinza!… Le traje la cría –y abriendo una canastita
entregó algunos tornillos, tuercas y clavos que dijo había parido
la pinza.
“Totalmente loco”, pensó. Pero los clavos y los tornillos
siempre venían bien.
Pasaron dos días. El vecino pedigüeño apareció de nuevo.
—He notado –le dijo— el otro día, cuando le traje la
pinza, que usted tiene sobre su mesa una hermosa ánfora de
oro. ¿No sería tan gentil de prestármela por una noche?
Al dueño del ánfora le tintinearon los ojitos.
—Cómo no –dijo, en generosa actitud, y entró a su casa
volviendo con el ánfora perdida.
—Gracias, vecino.
—Adiós.
—Adiós.
Pasó esa noche y la siguiente y el dueño del ánfora no se
animaba a golpearle al vecino para pedírsela. Sin embargo, a la
semana, su ansiedad no aguantó y fue a reclamarle el ánfora a
su vecino.
—¿El ánfora? –dijo el vecino – Ah, ¿no se enteró?
—¿De qué?
—Murió en el parto.
—¿Cómo que murió en el parto?
—Sí, el ánfora estaba embarazada y durante el parto,
murió.
—Dígame ¿usted se cree que soy estúpido? ¿Cómo va a
estar embarazada un ánfora de oro?
—Mire, vecino, si usted aceptó el embarazo y el parto de
la olla. El casamiento y la cría del destornillador y la pinza, ¿por
qué no habría de aceptar el embarazo y la muerte del ánfora?

—Tú, Demi, puedes elegir lo que quieras, pero no puedes ser
independiente para lo que es más fácil y agradable, y no serlo
en lo que es más costoso.
Tu criterio, tu libertad, tu independencia y el aumento de tu
responsabilidad vienen juntos con tu proceso de crecimiento.
Tú decides ser adulto o permanecer pequeño.

Elijo, decido, ser Adulto…

anfora.jpg

Mi Anillo!!!

Hay días en que nada me parece, todo me molesta o todo me preocupa, o todo me deprime. Siento que nada es suficiente. Me quejo de todo, lo que tengo no me agrada y lo que no tengo tampoco me agrada. En fin, es por ello que recuerdo este cuento, que he leído de “Jorge Bucay”:

Había una vez un rey muy poderoso que reinaba un país muy

lejano. Era un buen rey. Pero el monarca tenía un problema:

era un rey con dos personalidades.

Había días en que se levantaba exultante, eufórico, feliz.

Ya desde la mañana, esos días aparecían como

maravillosos. Los jardines de su palacio le parecían más bellos.

Sus sirvientes, por algún extraño fenómeno, eran amables y

eficientes esas mañanas.

En el desayuno confirmaba que se fabricaban en su reino

las mejores harinas y se cosechaban los mejores frutos.

Esos eran días en que el rey rebajaba los impuestos,

repartía riquezas, concedía favores y legislaba por la paz y por el

bienestar de los ancianos. Durante esos días, el rey accedía a

todos los pedidos de sus súbditos y amigos.

Sin embargo, había también otros días.

Eran días negros. Desde la mañana se daba cuenta de

que hubiera preferido dormir un rato más. Pero cuando lo

notaba ya era tarde y el sueño lo había abandonado.

Por mucho esfuerzo que hacía, no podía comprender por

qué sus sirvientes estaban de tan mal humor y ni siquiera lo

atendían bien. El sol le molestaba aun más que las lluvias. La

comida estaba tibia y el café demasiado frío. La idea de recibir

gente en su despacho le aumentaba su dolor de cabeza.

Durante esos días, el rey pensaba en los compromisos

contraídos en otros tiempos y se asustaba pensando en cómo

cumplirlos. Esos eran los días en que el rey aumentaba los

impuestos, incautaba tierras, apresaba opositores…

Temeroso del futuro y del presente, perseguido por los

errores del pasado, en esos días legislaba contra su pueblo y su

palabra más usada era NO.

Consciente de los problemas que estos cambios de humor

le ocasionaban, el rey llamó a todos los sabios, magos y

asesores de su reino a una reunión.

—Señores –les dijo— todos ustedes saben acerca de mis

variaciones de ánimo. Todos se han beneficiado de mis euforias

y han padecido mis enojos. Pero el que más padece soy yo

mismo, que cada día estoy deshaciendo lo que hice en otro

tiempo, cuando veía las cosas de otra manera.

Necesito de ustedes, señores, que trabajéis juntos para

conseguir el remedio, sea brebaje o conjuro que me impida ser

tan absurdamente optimista como para no ver los hechos y tan

ridículamente pesimista como para oprimir y dañar a los que quiero.

Los sabios aceptaron el reto y durante semanas

trabajaron en el problema del rey.

Sin embargo todas las alquimias, todos los hechizos y

todas las hierbas no consiguieron encontrar la respuesta al

asunto planteado.

Entonces se presentaron ante el rey y le contaron su fracaso.

Esa noche el rey lloró.

A la mañana siguiente, un extraño visitante le pidió audiencia.

Era un misterioso hombre de tez oscura y raída túnica

que alguna vez había sido blanca.

—Majestad –dijo el hombre con una reverencia—, del

lugar de donde vengo se habla de tus males y de tu dolor. He

venido a traerte el remedio.

Y bajando la cabeza, acercó al rey una cajita de cuero.

El rey, entre sorprendido y esperanzado, la abrió y buscó

dentro de la caja. Lo único que había era un anillo plateado.

—Gracias –dijo el rey entusiasmado— ¿es un anillo mágico?

—Por cierto lo es –respondió el viajero—, pero su magia

no actúa sólo por llevarlo en tu dedo…

Todas las mañanas, apenas te levantes, deberás leer la

inscripción que tiene el anillo. Y recordar esas palabras cada vez

que veas el anillo en tu dedo.

El rey tomó el anillo y leyó en voz alta:

Debes saber que ESTO también pasará.

Necesito mi anillo, es cuando termino de leerlo que recuerdo que “me hace falta leer mi anillo”. Recuerdo que ya lo tengo, Dios mío, gracias por estar ahí, gracias por recordarme, que esto también pasará.

 

figura40.jpg

 

Nuevo invento… Sin ruedas!!!!

El gran invento del hombre ha sido la rueda y, para ir más allá de la ciencia el nuevo gran invento es… La Falta de Rueda.

La Levitación es posible, utilizar adecuadamente los campos magnéticos nos ofrece nuevas posibilidades, y este gran descubrumiento nos deja abrir una pequeña ventana en donde nos asomamos hacia el FUTURO.

 

 

Utilizando este descubrimiento podemos deducir, que los grandes descubrimientos no solo son aquellos en los que creamos algo mejor de lo ya creado, sino también aquellos en los que comenzamos desde el principio otra vez, la falta de ruedas es una posibilidad que se pudo crear desde el principio, el levitar es algo que pudimos haber trabajado desde hace mucho,. Para los nuevos científicos el dejar de investigar sobre lo investigado nos abre posibilidades en todos los campos, en el de la Psicología, sería interesante mostrar a la gente las nuevas teorías en donde no se basan en las anteriores, donde comenzamos de nuevo para hablar del amor, de las relaciones personales, de ser Padre o Madre y de las relaciones sexuales, entre otros temas, el desaprender es lo que tenemos que hacer hoy, la información está navegando así que no necesitamos aprendernos esta información como antes se hacía, sino utilizarla para descubrir juntos nuevas posibilidades para EVOLUCIONAR.

Confucio!!!

 

La filosofía de Confucio es infinita; nos aporta luz a nuestros caminos, descanso a la mente y alegría al corazón. Solo basta seguir estas frases, solo por hoy y créanme todo será mejor.

 

– Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.

 

– Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber.

 

– Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano.

 

– Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.

 

– Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente.

 

– Se puede quitar a un general su ejército, pero no a un hombre su voluntad.

 

– Donde hay educación no hay distinción de clases.

 

– ¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir.

 

– Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.

 

– Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.

 

 

mejores2.jpg