Archivo mensual: diciembre 2008

Ed Gein inocente!!!

Las personas prefieren creer que alguien es malo o loco o psicótico antes de averiguar la verdad. La historia de Ed Gein es un caso que ha inspirado películas tales como Psicosis o La Masacre de Texas, entre otras; narra la historia de una persona sobreprotegida por su madre hasta cerca de los 39 años en donde muere la madre y queda solo ante un mundo del cual la madre lo había cuidado. El padre falleció cuando Ed era un niño. Ed sacaba los cuerpos de las tumbas y realizaba experimentos con ellos, al entrar a su casa encontraron fundas de cuchillos hechos con piel humana, además de otros utensilios hechos con los cadáveres que exhumaba. Encontraron cráneos utilizados como trofeos y máscaras hechas con los rostros de las personas con todo y cabello real.

Al parecer todo se descubrió cuando unos policías observaron el cuerpo de una persona que colgaba dentro de la casa de Ed, pidieron refuerzos y cuanto llegaron más patrullas, se descubrió en el interior de la casa varios cráneos esparcidos por la cocina, unos intactos y otros partidos por la mitad.

Una inspección más detenida reveló que una de las sillas de la cocina estaba hecha con piel humana, como las pantallas de las lámparas, las papeleras, las fundas de los cuchillos e incluso alguna prenda de vestir, como un chaleco o un cinturón formado con pezones humanos.

Entre los descubrimientos, se encontraron unas cajas con los restos humanos pertenecientes a diferentes cuerpos sin identificar, el corazón y la cabeza amputada de Bernice Worden en una bolsa de plástico, una colección de nueve máscaras de piel humana con el pelo intacto, de las cuales, cuatro colgaban en la pared que rodeaba la cama de Gein,.

Había decorado el interior de su casa de madera con esas máscaras confeccionadas con tiras de piel procedentes de auténticos rostros humanos y con los cráneos colgados de las columnas de su cama.

La única habitación de la casa que parecía normal era una sellada con tablones en la puerta y perfectamente ordenada perteneciente a su madre. Desde que su madre muriera en 1945, doce años antes, la habitación había estado cerrada con clavos como un sepulcro. Ed explicó a la policía después de su detención que después de su fallecimiento, su madre se mantuvo en contacto con él durante más de un año, hablándole mientras se adormecía. Dijo que había sido en esa época cuando desarrolló su fascinación por la anatomía. Le fascinaban los reportajes sobre la operación de cambio de sexo y se planteó el convertirse él mismo en mujer.

Ojo, Gein declaró que tan sólo recordaba, muy confusamente, haber matado a Bernice Worden, y que los demás restos humanos que se habían hallado en la granja pertenecían a nueve cadáveres que había sacado del cementerio. Explicó que en los últimos años sentía de vez en cuando la necesidad de profanar tumbas, y que en algunas ocasiones incluso conocía a las víctimas en vida y se enteraba de sus muertes leyendo los periódicos. Luego, en la noche del entierro, se dirigía al cementerio, sacaba el cadáver y rellenaba de nuevo la tumba (eso lo pudo comprobar la policía más tarde, cuando al exhumar las tumbas, algunas de las que Gein había dicho, se encontraban vacías).

Muchos de los objetos domésticos y muebles que se descubrieron a raíz del arresto de Gein, procedían de las profanaciones de tumbas. Unas veces arrastraba cadáveres enteros hasta su casa, otras cortaba las partes más interesantes y se las llevaba como recuerdo.

Los médicos del hospital Central del Estado deciden que el asesino no está capacitado para ir a un juicio y es internado hasta los años 68, cuando después de un juicio que duraría una semana, se le declara culpable de dos asesinatos, pero al aducirse su locura, es de nuevo internado.

En 1962, después de ver cadáveres por todas partes dentro de la casa de Ed, es normal que los policías le adjudicaran dos asesinatos, y a raíz de esto se crearan historias aterradoras de un asesino y loco que se divertía descarnando a la gente. Esto no lo creo, la pregunta sería, ¿Es posible que los policías se espantaran tanto con lo que vieron que adjudicaran asesinatos a Ed Gein que no cometió? Si esto mismo sucede actualmente, pues las probabilidades que esto sucediera en 1962 es mayor, y sobre todo teniendo en cuenta que el mundo estaba horrorizado por los sucesos de la segunda guerra mundial.

Otra pregunta, ¿es posible que los policías hicieran declarar a Ed que el mato a las personas, siendo él inocente? Por supuesto que es posible, si actualmente la policía mexicana hace exactamente lo mismo, es decir, presiona tanto a personas inocentes a que ellas se declaran culpables solo para que la sociedad se sienta protegida por la “eficiencia de sus guardianes”. Cuanto mas fácil en 1962, que existía un menor cuidado de la objetividad y que existía una mayor facilidad para horrorizarse de lo que Ed en su esquizofrenio hacia.

Al entrevistar a la gente que conocía a Ed decían que era un tipo amable y que nunca pensaron que fuera ser un asesino, esto comprueba de que Ed no lo era, una persona que fuera impulsiva o agresiva se da a notar tarde o temprano con las personas que lo rodean, es posible que Ed solo sacara cadáveres para experimentar y que esto lo haya alejado cada vez más de la realidad y le hiciera perder el juicio de que esto estaba mal, pero de esto a que el fuera un asesino, es diferente. Incluso las personas del hospital donde estuvo hasta su muerte decían que era un paciente modelo, ¿como es posible que no retomara sus instintos asesinos, que no volvieran a surgir sus instintos asesinos? Solo es posible a mí entender, si él no era asesino, de lo contrario no lo entiendo.

Ed no fue juzgado adecuadamente, el juicio solo duro una semana, lo que si, el hospital fue el mejor lugar para atender a su persona y a su inmadurez mental. Al menos este escrito lo realizo para dejar claro que tenemos que investigar más y juzgar menos y que alguien hable bien de las personas que han sido, tal vez, y solo tal vez; mal juzgadas, como el caso de Ed Gein.

Gein murió por insuficiencia respiratoria el 26 de julio de 1984. En la actualidad sus restos descansan en el cementerio de Plainfield, al lado de los de su Madre.


Cuento!!!

Es justo como veo a un gran amigo, este cuento se llama: BUDA.

Buda peregrinaba por el mundo para encontrarse con aquellos
que se decían sus discípulos y hablarles acerca de la Verdad.
A su paso, la gente que creía en sus decires venía por
cientos para escuchar su palabra, tocarlo o verlo, seguramente
por única vez en sus vidas.
Cuatro monjes que se enteraron de que Buda estaría en
la ciudad de Vaali, cargaron sus cosas en sus mulas y
emprendieron el viaje que llevaría, si todo iba bien, varias semanas.
Uno de ellos conocía menos la ruta a Vaali y seguía a los
otros en el camino.
Después de tres días de marcha, una gran tormenta los
sorprendió. Los monjes apuraron el paso y llegaron al pueblo,
donde buscaron refugio hasta que pasara la tormenta.
Pero el último no llegó al poblado y debió pedir refugio en
casa de un pastor, en las afueras. El pastor le dio abrigo, techo
y comida para pasar la noche.
A la mañana siguiente, cuando el monje estaba pronto
para partir fue a despedirse del pastor. Al acercarse al corral,
vio que la tormenta había espantado las ovejas del pastor y que
éste trataba de reunirlas.
El monje pensó que sus cofrades estarían dejando el
pueblo y si no salía pronto, los demás se alejarían. Pero él no
podía seguir su camino, dejando a su suerte al pastor que lo
había cobijado. Por ello decidió quedarse con él hasta juntar el
ganado. Así pasaron tres días, tras los cuales se puso en camino a
paso redoblado, para tratar de alcanzar a sus compañeros.
Siguiendo las huellas de los demás, paró en una granja a
reponer su provisión de agua.
Una mujer le indicó dónde estaba el pozo y se disculpó
por no ayudarlo, pero debía seguir con la cosecha… mientras el
monje abrevaba sus mulas y cargaba sus odres con agua, la
mujer le contó que tras la muerte de su marido, era difícil para
ella y sus pequeños hijos llegar a recoger la cosecha antes de que se pudriera.
El hombre se dio cuenta de que la mujer nunca llegaría a
recoger la cosecha a tiempo, pero también supo que si se
quedaba, perdería el rastro y no podría estar en Vaali cuando
Buda arribara a la ciudad.
Lo veré algunos días después, pensó, sabiendo que Buda
se quedaría unas semanas en Vaali.
La cosecha llevó tres semanas y apenas terminó la tarea,
el monje retomó su marcha…
En el camino, se enteró de que Buda ya no estaba en
Vaali. Buda había partido hacia otro pueblo más al norte.
El monje cambió su rumbo y se dirigió hacia el nuevo
poblado.
Podría haber llegado aunque más no fuera para verlo,
pero en el camino tuvo que salvar a una pareja de ancianos que
eran arrastrados corriente abajo y no hubieran podido escapar
de una muerte segura. Sólo cuando los ancianos estuvieron
recuperados, se animó a continuar su marcha sabiendo que
Buda seguía su camino…
…Veinte años pasaron con el monje siguiendo el camino
de Buda… y cada vez que se acercaba, algo sucedía que
retrasaba su andar. Siempre alguien que necesitaba de él
evitaba, sin saberlo, que el monje llegara a tiempo.
Finalmente se enteró de que Buda había decidido ir a
morir a su ciudad natal.
Esta vez, dijo para sí, es la última oportunidad. Si no
quiero morirme sin haber visto a Buda, no puedo distraer mi
camino. Nada es más importante ahora que ver a Buda antes de
que muera. Ya habrá tiempo para ayudar a los demás, después.
Y con su última mula y sus pocas provisiones, retomó el
camino.
La noche antes de llegar al pueblo, casi tropezó con un
ciervo herido en medio del camino. Lo auxilió, le dio de beber y
cubrió sus heridas con barro fresco. El ciervo boqueaba
tratando de tragar el aire, que cada vez le faltaba más.
Alguien debería quedarse con él, pensó, para que yo
pueda seguir mi camino.
Pero no había nadie a la vista.
Con mucha ternura acomodó al animal contra unas
rocas para seguir su marcha, le dejó agua y comida al alcance
del hocico y se levantó para irse.
Sólo llegó a hacer dos pasos, inmediatamente se dio
cuenta que no podría presentarse ante Buda, sabiendo en lo
profundo de su corazón que había dejado solo a un indefenso
moribundo…
Así que descargó la mula y se quedó a cuidar al
animalito. Durante toda la noche veló su sueño como si cuidara
a un hijo. Le dio de beber en la boca y cambió paños sobre su
frente.
Hacia el amanecer, el ciervo se había recuperado.
El monje se levantó, se sentó en un lugar apartado y
lloró… Finalmente, había perdido también su última
oportunidad.
—Ya nunca podré encontrarte –dijo en voz alta.
—No sigas buscándome –le dijo una voz que venía desde
sus espaldas— porque ya me has encontrado.
El monje giró y vio cómo el ciervo se llenaba de luz y
tomaba la redondeada forma de Buda.
—Me hubieras perdido si me dejabas morir esta noche
para ir a mi encuentro en el pueblo… y respecto a mi muerte,
no te inquietes, el Buda no puede morir mientras haya algunos
como tú, que son capaces de seguir mi camino por años,
sacrificando sus deseos por las necesidades de otros. Eso es el
Buda, y Buda está en ti.

—Creo que entiendo. Un objetivo supuestamente elevado puede ser un incentivo para levantar vuelo, pero puede también ser usado para justificar a algunos de los que se arrastran.

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