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Cuento!!!

Es justo como veo a un gran amigo, este cuento se llama: BUDA.

Buda peregrinaba por el mundo para encontrarse con aquellos
que se decían sus discípulos y hablarles acerca de la Verdad.
A su paso, la gente que creía en sus decires venía por
cientos para escuchar su palabra, tocarlo o verlo, seguramente
por única vez en sus vidas.
Cuatro monjes que se enteraron de que Buda estaría en
la ciudad de Vaali, cargaron sus cosas en sus mulas y
emprendieron el viaje que llevaría, si todo iba bien, varias semanas.
Uno de ellos conocía menos la ruta a Vaali y seguía a los
otros en el camino.
Después de tres días de marcha, una gran tormenta los
sorprendió. Los monjes apuraron el paso y llegaron al pueblo,
donde buscaron refugio hasta que pasara la tormenta.
Pero el último no llegó al poblado y debió pedir refugio en
casa de un pastor, en las afueras. El pastor le dio abrigo, techo
y comida para pasar la noche.
A la mañana siguiente, cuando el monje estaba pronto
para partir fue a despedirse del pastor. Al acercarse al corral,
vio que la tormenta había espantado las ovejas del pastor y que
éste trataba de reunirlas.
El monje pensó que sus cofrades estarían dejando el
pueblo y si no salía pronto, los demás se alejarían. Pero él no
podía seguir su camino, dejando a su suerte al pastor que lo
había cobijado. Por ello decidió quedarse con él hasta juntar el
ganado. Así pasaron tres días, tras los cuales se puso en camino a
paso redoblado, para tratar de alcanzar a sus compañeros.
Siguiendo las huellas de los demás, paró en una granja a
reponer su provisión de agua.
Una mujer le indicó dónde estaba el pozo y se disculpó
por no ayudarlo, pero debía seguir con la cosecha… mientras el
monje abrevaba sus mulas y cargaba sus odres con agua, la
mujer le contó que tras la muerte de su marido, era difícil para
ella y sus pequeños hijos llegar a recoger la cosecha antes de que se pudriera.
El hombre se dio cuenta de que la mujer nunca llegaría a
recoger la cosecha a tiempo, pero también supo que si se
quedaba, perdería el rastro y no podría estar en Vaali cuando
Buda arribara a la ciudad.
Lo veré algunos días después, pensó, sabiendo que Buda
se quedaría unas semanas en Vaali.
La cosecha llevó tres semanas y apenas terminó la tarea,
el monje retomó su marcha…
En el camino, se enteró de que Buda ya no estaba en
Vaali. Buda había partido hacia otro pueblo más al norte.
El monje cambió su rumbo y se dirigió hacia el nuevo
poblado.
Podría haber llegado aunque más no fuera para verlo,
pero en el camino tuvo que salvar a una pareja de ancianos que
eran arrastrados corriente abajo y no hubieran podido escapar
de una muerte segura. Sólo cuando los ancianos estuvieron
recuperados, se animó a continuar su marcha sabiendo que
Buda seguía su camino…
…Veinte años pasaron con el monje siguiendo el camino
de Buda… y cada vez que se acercaba, algo sucedía que
retrasaba su andar. Siempre alguien que necesitaba de él
evitaba, sin saberlo, que el monje llegara a tiempo.
Finalmente se enteró de que Buda había decidido ir a
morir a su ciudad natal.
Esta vez, dijo para sí, es la última oportunidad. Si no
quiero morirme sin haber visto a Buda, no puedo distraer mi
camino. Nada es más importante ahora que ver a Buda antes de
que muera. Ya habrá tiempo para ayudar a los demás, después.
Y con su última mula y sus pocas provisiones, retomó el
camino.
La noche antes de llegar al pueblo, casi tropezó con un
ciervo herido en medio del camino. Lo auxilió, le dio de beber y
cubrió sus heridas con barro fresco. El ciervo boqueaba
tratando de tragar el aire, que cada vez le faltaba más.
Alguien debería quedarse con él, pensó, para que yo
pueda seguir mi camino.
Pero no había nadie a la vista.
Con mucha ternura acomodó al animal contra unas
rocas para seguir su marcha, le dejó agua y comida al alcance
del hocico y se levantó para irse.
Sólo llegó a hacer dos pasos, inmediatamente se dio
cuenta que no podría presentarse ante Buda, sabiendo en lo
profundo de su corazón que había dejado solo a un indefenso
moribundo…
Así que descargó la mula y se quedó a cuidar al
animalito. Durante toda la noche veló su sueño como si cuidara
a un hijo. Le dio de beber en la boca y cambió paños sobre su
frente.
Hacia el amanecer, el ciervo se había recuperado.
El monje se levantó, se sentó en un lugar apartado y
lloró… Finalmente, había perdido también su última
oportunidad.
—Ya nunca podré encontrarte –dijo en voz alta.
—No sigas buscándome –le dijo una voz que venía desde
sus espaldas— porque ya me has encontrado.
El monje giró y vio cómo el ciervo se llenaba de luz y
tomaba la redondeada forma de Buda.
—Me hubieras perdido si me dejabas morir esta noche
para ir a mi encuentro en el pueblo… y respecto a mi muerte,
no te inquietes, el Buda no puede morir mientras haya algunos
como tú, que son capaces de seguir mi camino por años,
sacrificando sus deseos por las necesidades de otros. Eso es el
Buda, y Buda está en ti.

—Creo que entiendo. Un objetivo supuestamente elevado puede ser un incentivo para levantar vuelo, pero puede también ser usado para justificar a algunos de los que se arrastran.

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Un poco de Historia.

Buda (c. 563-c. 486 a.C.), fundador del budismo. Nació en el bosque Lumbinī, en las proximidades de Kapilavastu (actualmente en Nepal, cerca de la frontera con la India). El nombre de Gautama Buda, por el que se conoce al Buda histórico, es una combinación del nombre de su familia, Gautama, y el epíteto Buda, que significa El Iluminado.

Siddharta Gautama Buda comienza su camino la iluminación a la edad de 29 años, y llega al nirvana a los 30 años con lo que captó las Cuatro Nobles Verdades:

  1. La vida es sufrimiento;
  2. 2. La causa de este sufrimiento proviene de que el hombre desconoce la naturaleza de la realidad y se apega a los bienes materiales;
  3. 3. El sufrimiento puede tener fin si el hombre logra superar su ignorancia y renuncia a las ataduras mundanas;
  4. 4. Y; el camino para lograr esta superación es la Óctuple Senda (o Camino de las Ocho Etapas), que se resume en principios tales como moralidad, concentración y sabiduría.

Fue éste el instante en el que Buda experimentó la Gran Iluminación que le reveló el camino de la salvación. Libre ya del ciclo de la reencarnación y dotado de una sensibilidad sobrehumana.

Este personaje es alguien a quien admiro mucho y trato de seguir, por su ejemplo de vida y su esfuerzo por mejorar el mundo que él encontró al llegar. Una persona sobresaliente en sus reflexiones que sigue cambiando la vida de muchas personas con sus enseñanzas. Una persona que incluso hablo de que no era necesario el dejar de comer o dejar las cosas materiales para llegar a la iluminación, ese no era el camino, no hay que apegarse a estos, pero tampoco es necesario dejarlo.

Casi de la época es el histórico y célebre Tales de Mileto, 625 – 546 ac. Matemático, filósofo griego. Es decir cuando Tales tenía cerca de 59 años estaba naciendo en Nepal, Buda. Seguramente ya se estaban difundiendo las ideas de Tales, quién antes de él el universo se explicaba por mitología, y el comienza a darle un estudio científico al universo. Importantes aportaciones de Tales de Mileto. Además en el 521 ac. Estaba naciendo en China Confucio, creador del confucionismo, muere en el 479 ac. Es decir, cuando Buda tenía 42 años, estaba naciendo en China Confucio una de las figuras más influyentes de la historia china. Las enseñanzas de Confucio han llegado a nuestros días gracias a las Analectas, que contienen algunas de las discusiones que mantuvo con sus discípulos.

El nombre habitual de Confucio en chino es Kǒngzǐ (孔子), literalmente “Maestro Kong”. Una variante de este nombre, poco habitual en la actualidad, es Kǒng Fūzǐ (孔夫子), de la que se deriva el nombre tradicional en español a partir de la forma latinizada Confucius, adoptada por los jesuitas en sus primeros contactos con China.

Impresionantes figuras surgían una atrás de la otra para modificar para bien el rumbo del planeta.