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El viento sopla…

Es increíble observar como el viento de pronto sopla recuerdos a la mente y al corazón, un solo vistazo a él, como por ejemplo, un solo vistazo a una azotea en donde se mueve alegremente unas sabanas que esperan ser secadas; trae de inmediato recuerdos y emociones que nos hacen vagar en el pasado.

Traen recuerdos de todo tipo, llegan impregnado de manera inesperada y en oleada las emociones que lo acompañan; es común que no entendamos el porqué de los recuerdos, debido a que las emociones que se destapan llegan tan estrepitosamente que te envuelve de inmediato, te atrapan y no te dejan tan fácilmente.

No sabes explicar a la razón porque las emociones llegan de esta forma, no sabes explicar al entendimiento de donde surgen los sentimientos. Solo no te las puedes quitar de encima. Es extraño, pero puedes respirar ese momento, esa época de tu vida, de la niñez en mi caso. Mi casa, mis padres, mis hermanos corriendo, jugando, riendo, siendo consciente de lo que sucedía en ese momento a mí alrededor, grabando ese momento, tal vez para que en un futuro, como el del día de hoy, este viento vuelva a traer ese recuerdo tan marcado.

Esa vivencia tan importante; una excelente atención de mi madre, preocupada por nosotros, una taza de chocolate con pan, contenta de atendernos, que importante es eso, para mí lo es, porque el recuerdo es agradable, es acogedor. Y ahora volteo al presente, con mis hijos y reitero lo importante que es abrazarlos y besarlos, amarlos, consentirlos, porque ellos recordaran esto y los reconfortará, les dará seguridad y fuerza para continuar con sus metas, alcanzando sus sueños, siendo felices y agradeciendo a Dios por todas las bendiciones…

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El viento!!!

Me ha despertado un llanto espantoso, es el viento sollozo…

vaga por las calles anhelando compañía

tocó a mi ventana este viento desolado y yo le abrí… para escuchar lo que tenía.

El pobre sufre por que nadie desea encontrárselo,

todos huyen de él, de su frio recorrer y de su inconstante paso.

Nadie desea topárselo, solo aquel desolado, – me dice – que llora por perder lo que poseía.

Los que se consuelan con este vagabundo solitario,

Lo miran, lo observan, lo acompañan y lloran su propia agonía.

Su llanto se confunde con el de ellos, se consuelan juntos su desencanto

y ambos agotados al final de su llanto callan… para tomar un descanso.

Ambos buscan fervientemente al rencor y al desánimo,

ambos buscan en las botellas de alcohol una última gota que ahogue su sufrir.

Ya sea por la pérdida de un amor o la muerte de un amigo,

ambos se hayan frente a frente para mirarse, escucharse y consolar su sufrir.

Ambos añoran mirando el presente, dominados por el cansancio y alcanzados por el tiempo,

sueltan sus armas para no vivir más. Para huir hacia un sueño del cual no desean despertar, el abrir sus ojos es un desconsuelo, por eso ellos no desean abrirlos jamás.

Deja tu llanto; deja tu llanto desolado, tienes al menos tres opciones: 1 vivir en el pasado, 2 repetir tu pasado esperando no equivocarte más o 3 vivir tu presente con otras aventuras, con otros deseos, con otras historias para contar.

Seca ya esas lágrimas y mira ilusionado el amanecer que trae nuevas oportunidades, se que estás cansado de luchar, se que estás decepcionado de la vida, pero no servirá de nada quedarte ahí, no servirá de nada destruir, eso no te hará feliz, solo levántate, sigue creyendo, sigue ilusionándote, sigue viviendo, por favor no te rindas… no dejes de vivr.