Unidad con tu interior

“Es posible solo con el inconsciente llevar a cabo procesos cognitivos complejos”

John Bargh Psicólogo de la Universidad de Yale

Muchas de las cosas que hacemos y respuestas que tenemos son producto del inconsciente, aunque creamos que han sido tomadas con plena consciencia y detenimiento, realmente han sido influenciadas en mayor o menor grado por el inconsciente.

Afecto y sentimiento surgen del inconsciente y si los contactamos podemos tomar mejores decisiones. En últimas investigaciones se ha demostrado que las neuronas deciden de 7 a 10 segundos antes de que lo decidamos las personas.

Otro concepto innovador es el hecho de que somos infelices porque somos libres, el hecho de que no estamos determinados por genes o experiencias, nos hace que nosotros mismos seamos quienes deseamos ser, comenzamos de cero totalmente, no como los demás animales, es por ello que somos únicos e irrepetibles, sin embargo esa misma libertad nos causa miedo, debido a que no tenemos que echarle la culpa a nada ni nadie de quienes somos. 

 

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Desarrolla la intuición

“La relación entre ver y saber es más compleja de lo que asumimos”

Beatrice de Gelder Neurocientífica, Universidad de Tilburg (Holanda)

Existen personas que no ven, pero no porque tengan algún problema con sus ojos, es decir, no padecen ceguera, sino por un problema cortical, puede ser debido a una enfermedad, infarto cerebral o infección grave. La pérdida puede ser total o parcial. Este problema es poco común, pero lo que sí es mucho más común es una falta de entendimiento acerca de lo que pasa a nuestro alrededor, actuamos sin consciencia debido a un daño en nuestro juicio y razonamiento esto debido a nuestras experiencias pasadas y por un estilo de vida poco sano.

Un ejemplo acerca de que no somos conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor, es cuando al exponer una imagen a una persona por 15 milisegundos esta puede decir que no ve nada; pero sus ojos si la vieron y si pueden reaccionar a esta imagen. Antes de ser conscientes de que algo vimos, el cerebro ya ha reaccionado.

La intuición y el inconsciente son tan válidos como la razón. Ambos también influyen en nuestra toma de decisiones. Lo hace para valorar lo que nos rodea incluso antes que nuestro consciente y nuestra razón. Con la visión sucede algo similar, muchas cosas vemos pero que se escapan a la consciencia. Y si las cosas escapan de nuestra consciencia y de nuestro razonamiento simplemente decimos que no existen.

Nuestra intuición y nuestro inconsciente en muchas ocasiones nos advierten de situaciones que nos dañan, quien les hace caso se salvan de que les ocurran situaciones diversas, pero con las personas sumamente racionales lo que hacen es bloquear a la intuición y dicen no entender al su inconsciente; dejan de contactar con su interior, dejan de sentir culpa por lo que hacen para seguir haciendo lo que su “lógica y razonamiento” les dicta.

Muchas veces no vemos lo que tenemos enfrente porque “no queremos verlo” y no queremos verlo porque no deseamos saber acerca de ese tema; ya sea porque nos incomoda, porque no estamos de acuerdo o porque nos toca emocionalmente de una manera fuerte.

Las imágenes que entran por nuestra visión se filtran por el consciente y si no lo capta el consciente simplemente decimos que no vimos nada. Además sabemos que actuamos con una “atención selectiva”, es decir, solo vemos aquello que “tenemos” si no lo tenemos nuestra mente lo elimina, solo ve aquello con lo que se identifica o bien con lo que tiene presente.

Contacta con su Intuición y analiza tu inconsciente, ellos te hablaran de manera clara acerca de que no estás en paz con las decisiones que has tomado hasta ahora. Toma decisiones haciéndole caso a tu intuición y siente verdaderamente lo que necesitas, desarrolla esta relación personal contigo mismo y has las “pases” con tu interior.

 

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Reconoce tus emociones

¿Quién podría decir que si le enseñaron como expresar emociones?

Necesitamos reaprender a identificar nuestras emociones, diversas experiencias en la infancia han hecho que entendamos mal el mundo que nos rodea y han hecho que todo lo miremos a través de una sola emoción, llámese a esta: odio, resentimiento, tristeza, vergüenza, ira, etc. Necesitamos reaprender a contactar con todas nuestras verdaderas emociones y a expresarlas de manera adecuada para así poder observar más claramente las situaciones que nos rodean, ya no las tacharemos de –malas o buenas– sino que veremos todos sus matices, aprenderemos a valorar más a las personas cercanas y no cercanas, aprovecharemos mejor el día a día.

Dentro de las enseñanzas básicas es la “aceptación”, ¿aceptación de qué? De todo. De como soy físicamente, como me veo, como hablo; aceptación para no separar lo que pienso de lo que siento, aceptación para no desear ser alguien que no soy, aceptación para aprovechar lo que tengo en lugar de desear lo que no tengo, aceptación para no separar la razón de la emoción.

Reconoce como te sientes y así podrás ayudar a tu hermano a reconocer lo que siente y ambos se darán cuenta que le dieron demasiada importancia a algo efímero y que lo más importante para ambos (que es su amistad) lo están dejando perder. Se sentirán mejor, se sentirán en paz, se sentirán tranquilos y felices, se entenderán mejor a sí mismos y entenderán mejor a los demás, podrán venir con Dios y agradecer sus bendiciones, ya no le echarán la culpa a Dios de sus problemas o de su situación, ya no acusarán a Dios de ser injusto y no se preguntarán porque permite que ustedes sufran.

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¿Puede el dinero dar la felicidad?

“No hace falta que hagas cosas increíbles con tu dinero para ser feliz” Michael Norton Professor of Business Administration Harvard ¿Puede el dinero dar la felicidad? Michel en su libro “Happy money”, comenta que podemos alcanzar la felicidad solo si compartimos con los demás lo que tenemos.

Las labores altruistas benefician tanto a los demás como a uno mismo. Todos creen que gastar el dinero para uno mismo es lo mejor y decirle que lo debe de gastar en alguien más lo ven como una locura, sin embargo en experimentos en los que se compara la felicidad de quien gastar solo en el mismo contra el que lo gastar en los demás; demuestra que estamos hechos para dar. Se ha comprobado que no hay cambio alguno cuando gastas solo en ti mismo y sin embargo si lo hay cuando lo das a los demás. Las personas son muy felices cuando comparten, cuando dan lo que tienen, no cuando tienen dinero, no cuando juntan dinero y lo gastan en ellos mismos.

Así que si no te sientes feliz, lo primero que debes preguntarte es ¿Qué tanto das a los demás? ¿Qué tanto te has preocupado por los demás? Es muy probable que descubras que solo piensas en ti mismo. Cuando solo gastas en ti y piensas en ti, este círculo nunca termina, siempre se quiere de más y más dinero y nunca acabas de sentirte feliz. Hay que pensar en los demás pero no para empequeñecerse o compararse, sino para cooperar, para aprender y crecer como personas, no para crecer como objetos, que entre más acumulemos o compremos somos más grandes. Solos, no vamos a ninguna parte; solos, no somos felices; necesitamos que alguien más nos diga que nos quiere y que le somos importantes.

Estos estudios aunque son actuales no son una novedad sus resultados:

Basado en el Programa “Redes” de Eduard Punset.

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¿Deseas cambiar tu forma de ser?

Estudios sobre mapeo y cartografía neuronal han mostrado que el cerebro puede formar conexiones sinápticas nuevas y en cuanto las hace cambiamos totalmente, lo malo es que para lograr ese cambio se requiere de esfuerzo. Algunas recomendaciones para provocar el cambio son: cambiar tu ambiente (que es casi imposible para muchos) o cambiar de lugar de residencia (que requiere de dinero); ya que es más fácil cambiar cuando tu alrededor cambia

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Reprograma tu cerebro…

Nuevas técnicas de estimulación cerebral no invasivas han demostrado que el cerebro es fácil de reprogramar, es rápido para adaptarse y por lo tanto si hacemos algo de manera constante se crean esos caminos que facilitan la labor que se esté haciendo, incluso cambia la genética y crea algo totalmente nuevo.

Por ello si tienes hábitos destructivos, dependencias o estas realizando alguna actividad que solo por ser novedosa la estas realizando aunque sepas que no te conviene hacerlo, lo que haces es adaptar tu cerebro para lo malo, aunque nadie en tu familia lo haya hecho antes. Lo mejor es que si estas en este punto puedes fácilmente reprogramarlo para que regrese a lo correcto, a lo sano, a que encuentres nuevamente la paz y la felicidad que habías perdido o que alguien te robó.

 

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Anorexia nerviosa vs anorexia espiritual

Anorexia = del griego a-/ an- (negación) + órexis (apetito)

Las personas que padecen de anorexia nerviosa como enfermedad, pierden no solo peso, van perdiendo facultades mentales ya que el cuerpo toma también grasa y proteínas de su cerebro como último recurso para sobrevivir, cuando inician un tratamiento comienzan tomando papillas hasta que su estómago se acostumbra a ingerir algo más sólido.

El DSM-IV nos dice: Los estudios han identificado seis “objetivos” para reducir el riesgo de recaída en la anorexia:

1. adquirir una motivación intrínseca en su deseo de cambiar;

2. evaluar la atención y la recuperación como un “trabajo en curso”;

3. percibir la importancia de la experiencia del tratamiento;

4. desarrollar relaciones de apoyo social;

5. tomar conciencia y tolerancia de sus emociones negativas, y ser capaz de gestionarlas;

6. ser capaz de ganar autoestima.